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Pumas se marcha con ventaja real del Estadio Banorte pese al empate 3-3 con América

Hace 21 horas · Pumas

Los universitarios dominaron durante sesenta minutos, construyeron una ventaja sólida y sufrieron un final innecesario. Pero la aritmética no miente: el empate en cancha ajena, con el cierre en el Olímpico, favorece a los del Pedregal.

Hay noches en que el fútbol te da todo y luego te exige que lo defiendas hasta el último aliento. Pumas salió al Estadio Banorte con la autoridad de un superlíder, construyó una ventaja de dos goles que parecía suficiente para encarrilar la eliminatoria, y acabó cediendo un 3-3 que, si bien duele en el alma, no borra la realidad: los universitarios regresan a Ciudad de México con el boleto a Semifinales en sus propias manos.

Juninho abre la noche con un disparo de autor

Ni cinco minutos tardó Pumas en demostrar que había llegado al Banorte a imponer su condición de líder. Al 5′, un error en la salida del América fue leído con inteligencia por Juninho, quien aprovechó el espacio, se perfiló y soltó un derechazo seco que no le dio opción a Rodolfo Cota. Gol de categoría, de centrocampista que entiende el juego, que marcó el tono de lo que vendría.

El América empató al 13′ gracias a una acción fortuita de Isaías Violante, pero la réplica azul y oro no tardó. La superioridad universitaria era evidente en el mediocampo, en la presión, en la claridad de ideas. Era cuestión de tiempo que el marcador volviera a reflejar la realidad del partido.

Antuna, en el momento exacto

Hay goles que se celebran por su belleza y goles que se celebran por su oportunismo. El de Uriel Antuna al 44′ pertenece a la segunda categoría, y eso lo hace igualmente valioso. Reaccionó primero que cualquier defensor americanista ante un rebote de Cota, empujó con convicción y se fue al descanso con el sabor de haber hecho daño en el momento más sensible: el cierre del primer tiempo. El América se marchó al vestuario con más preguntas que respuestas.

El 1-3 que casi cierra la serie

El guion universitario se desplegó con precisión en el inicio del complemento. Al 52′, Jordán Carrillo ejecutó la jugada más elaborada de la noche: gambeteó con confianza, encontró el espacio entre líneas y definió con una categoría que enmudeció a la tribuna local. El 1-3 era un resultado de autoridad, suficiente para que Pumas administrara el partido y guardara energía para la vuelta. La eliminatoria, en ese instante, parecía resuelta.

Cómo perder el control sin perder la ventaja

Lo que vino después fue, seamos honestos, una gestión deficiente de una ventaja cómoda. Pumas se replegó en exceso, le cedió el balón y la iniciativa al América, y acabó pagando el precio. Los penales convertidos por Henry Martín al 78′ y Alejandro Zendejas al 85′ (ambos señalados tras revisión del VAR) devolvieron al América a un partido en el que no había merecido estar durante gran parte de la noche.

Keylor Navas, sin embargo, evitó el descalabro total al 88′ con una atajada decisiva ante un contragolpe americanista que pudo haber cambiado la historia. El veterano guardameta tico respondió en el instante más comprometido y salvó el resultado. Y en el tiempo añadido, fue el poste quien rescató a los universitarios de un final todavía más amargo, rechazando el disparo de Robert Morales que pudo haber significado el 3-4 definitivo.

La ventaja que importa

El empate 3-3 en el Estadio Banorte tiene una lectura inequívoca para Pumas: un resultado idéntico en el Olímpico Universitario les da el pase a Semifinales por posición en tabla. Los universitarios viajan de vuelta a C.U. sabiendo que son dueños de su destino. El reto es aprender de los últimos veinte minutos (gestionar con más inteligencia, no ceder el protagonismo) y volver a mostrar el Pumas dominante que rubricó la mejor fase regular del torneo. El Olímpico, con su afición, estará listo para empujar.

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