Como quien reparte una asistencia de lujo para que otro la mande a guardar, el Tribunal de Justicia Administrativa de la CDMX le pasó el balón a Oaxaca. El pase clave: su Sistema Digital de Juicios (SIDIJ v2), la plataforma de juicios en línea que la casa capitalina construyó con cantera propia, sin fichajes ni desarrollos de fuera.
El acuerdo —firmado por los “capitanes” de cada institución, Cruz Itzel Espinosa Rojas por el Tribunal de Justicia Administrativa y Combate a la Corrupción del Estado de Oaxaca (TJACCO) y Andrés Ángel Aguilera Martínez por el Tribunal de la CDMX— funciona como un préstamo bien negociado: el tribunal oaxaqueño recibe la plataforma bajo licencia y la adapta a su propio esquema, sin tener que armar la jugada desde su propia área.
La alineación del convenio
El plan de partido incluye cinco movimientos:
- Oaxaca estrena el SIDIJ v2 en su once titular.
- Asesoría técnica mutua, como una defensa que se cubre las espaldas.
- Actividades académicas conjuntas: la cantera compartida.
- Trámites más ágiles para el aficionado… digo, el ciudadano.
- Seguimiento conjunto de las herramientas, para que nadie se quede fuera de juego.
Palabras de vestidor
Aguilera Martínez dejó claro que la firma no es un simple calentamiento previo: “debe traducirse en resultados medibles”. Y, fiel al terreno oaxaqueño, evocó a Benito Juárez —”el respeto al derecho ajeno es la paz”—, una máxima que en la cancha se traduciría en juego limpio.
El marcador final
Con esta jugada, el tribunal capitalino se consolida como el equipo a vencer en la liga de la justicia digital: no solo gana sus propios partidos, ahora también reparte su mejor táctica para que otros suban de categoría. Balón adentro.


