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“El Brody” vuelve a firmar: Jorge Campos, el canterano que Pumas convirtió en leyenda

Jorge Campos apareció sin avisar en un homenaje a su figura. La ocasión sirve para repasar al canterano de Pumas que rompió todas las reglas del futbol.

Hace 22 horas · Pumas

Pasó lo que suele pasar con el Brody: nadie lo esperaba y ahí estaba. El 14 de julio, el showroom de MINI Polanco había montado un homenaje a Jorge Campos, un espacio diseñado en su honor, cargado de color, inspirado en los uniformes que lo hicieron inconfundible, sin imaginar que el homenajeado aparecería a verlo. Campos llegó, recorrió cada detalle con la mirada, sonrió al recordar sus trajes neón y terminó dejando su firma sobre el cofre de un auto.

La escena es menor. Lo que la hace contar es quién la protagoniza: el canterano auriazul que hace casi cuarenta años convenció a un entrenador de Pumas de dejarlo jugar de delantero porque no le alcanzaba para ser titular en el arco. De esa terquedad salió una de las carreras más irrepetibles del futbol mexicano.

De Acapulco a CU, por la puerta de atrás

En su natal Acapulco fue en donde el equipo que entonces dirigía Miguel Mejía Barón jugó unos partidos amistosos, incluido un duelo en contra de Los Delfines, en donde Jorge Campos era el portero. Su desempeñó convenció a Miguel Mejía Barón. Pero antes de irse a Pumas, El Brody tuvo que terminar su prepa.

A sus 21 años debutó el torneo de la Copa México de 1987 porque Adolfo Ríos se fue a la Selección Nacional. Le tocó enfrentar a Cruz Azul y los Pumas perdieron 1-0 por un gol desde los once pasos que logró clavarle Nacho Flores.

Fue el 11 de diciembre de 1988 que Jorge Campos que debutó en Torneo de Liga ante los Santos Laguna en el Estadio Olímpico Universitario, juego que terminó empatado a un gol.

Durante la pretemporada 89-90 Campos que no lograba quitarle la titularidad a Ríos, le solicitó a Mejía Barón que lo pusiera en la delantera. Fue así que el 16 de septiembre de 1989 a sus 23 años sustituyó a Luis García ante las Cobras de Ciudad Juárez. En ese juego, marcó el primer gol de su carrera con la cabeza tras un excelso servicio de Juan Carlos Vera.

El regreso al arco y el título del 91

Cuando Ríos se marchó al Veracruz para la 90-91, Mejía Barón le pidió volver a la portería. Campos, que llevaba año y medio sin entrenar como arquero, se resistió. El técnico lo desarmó con su propia frase: “Siempre dijiste que eras único”. El Brody lo recuerda entre risas, tuvo que salir corriendo a comprar guantes el día antes del partido.

El resultado: el mítico título de Liga 1990-91 que ganó con Pumas ante el América con aquel formidable disparó de Ricardo “Tuca” Ferretti. Fue una campaña en la que fue el portero menos goleado del torneo. Entre 1988 y 1995 disputó unos 200 partidos con la institución alternando ambas posiciones.

Su ventaja era conceptual, no física. Con 1.68 metros, o 1.70, según la fuente, entendía a los delanteros porque había sido uno: sabía cómo buscaban la espalda de los centrales y salía a cortarlos antes de que llegaran. Décadas antes de que el arquero que juega fuera del área se convirtiera en doctrina táctica, Campos ya lo practicaba en el Olímpico Universitario.

Cerró su carrera como el portero mexicano más goleador de la historia, con un total que las fuentes ubican entre 46 y 48 goles, solo por detrás de Chilavert y Rogério Ceni en el ranking mundial. Después de Pumas jugó en Atlante, Cruz Azul, Tigres, Puebla, LA Galaxy y Chicago Fire.

El Tricolor: 130 partidos y la noche del Azteca

Con la Selección disputó 146 partidos (Registro FMF), uno de los registros más altos en la historia del Tri, pese a debutar tarde: su primer juego fue el 20 de noviembre de 1992, contra Uruguay, a los 25 años.

Estuvo en tres Copas del Mundo: titular en Estados Unidos 1994 y Francia 1998, suplente en Corea-Japón 2002. En el 94 firmó una de sus actuaciones más recordadas ante Irlanda, una parada decisiva al minuto 38 con el marcador 0-0, en el 2-1 mexicano, y sufrió el final más doloroso: la eliminación ante Bulgaria, donde atajó uno de los penales pero México cayó 3-1 en la tanda.

Su título más grande llegó en casa. Copa Confederaciones 1999, victoria 4-3 sobre Brasil en el Estadio Azteca: el trofeo más importante que ha levantado la Selección Mexicana.

El uniforme como declaración de principios

Y luego está lo que todo el mundo recuerda primero. Campos diseñaba sus propios uniformes: neón, rombos, patrones mayas, confeccionados por su sastre. El 19 de junio de 1994, ante Noruega en Washington, se convirtió en el primer arquero en usar un uniforme multicolor en la historia de los Mundiales.

No era capricho estético, o no solo. Era estrategia de imagen antes de que existiera el concepto: Campos fue pionero en la explotación comercial de su figura, con campañas de Nike incluidas. El reconocimiento tardó, pero llegó desde lugares insospechados: en 2023 el Museo de las Artes Decorativas de París le otorgó un reconocimiento por su aporte a la moda futbolística, y el FIFA Museum exhibe una de sus camisetas de 1994 en Football Fever, el espacio dedicado a los cruces entre futbol, cultura pop y moda.

Un portero de Acapulco que se hacía la ropa a mano terminó en un museo de París.

¿Por qué importa?

Porque el Brody es la prueba de que Pumas produce algo más que futbolistas. Campos estudió Administración de Empresas en la UNAM mientras jugaba, y su historia encarna lo que la cantera universitaria presume: talento que no cabe en el molde. Nadie lo fichó de estrella, Cruz Azul lo desechó, llegó a CU por la puerta de atrás y salió convertido en leyenda mundial.

Que casi treinta años después de su último partido con la institución una marca de autos le monte un homenaje y él aparezca sin avisar dice lo suficiente. La firma sobre un cofre es anécdota. Lo permanente es que sigue siendo, para varias generaciones de auriazules, el ejemplo de que la originalidad, esa palabra que él convirtió en método, también se entrena.

📚 Fuentes Consultadas

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