Como cuando un club presta a su cuerpo técnico más experimentado para que el equipo aliado suba de nivel: el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) y el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México (TJACDMX) firmaron este martes 11 de agosto dos convenios de colaboración —uno marco, de vigencia indefinida, y otro específico, de carácter académico— que van más allá del protocolo: ponen en marcha una ruta concreta para profesionalizar a quienes imparten justicia administrativa en la capital.
El instrumento con mayor impacto inmediato es el convenio específico mediante el cual el Centro de Estudios Superiores en Materia de Derecho Fiscal y Administrativo del TFJA —la “cantera” formativa del tribunal federal— imparte al personal activo del TJACDMX el Diplomado en Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) en Materia de Justicia Administrativa, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2028 y cuotas condonadas para el personal del Tribunal capitalino.
¿Por qué importa este fichaje?
Los MASC —mediación, conciliación y otras vías de acuerdo— permiten resolver disputas sin agotar necesariamente un juicio, con procedimientos más ágiles, económicos y cercanos a la gente. Es, en términos futboleros, jugar con más opciones de gol antes de forzar el tiro a la portería del litigio.
Y el reto es de dimensión de liga mayor. Durante 2025, el TFJA reportó 141,528 ingresos —de los cuales 110,479 fueron demandas nuevas— y emitió 97,574 sentencias. En la Ciudad de México, el TJACDMX atendió durante 2024 a 52,528 personas, emitió 23,983 sentencias y practicó 390,135 notificaciones. Con ese volumen en la cancha, capacitar a los propios equipos en MASC apunta a descongestionar la vía contenciosa y ofrecer respuestas más rápidas a personas, familias y empresas.
El diplomado se inscribe además en el marco de la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 26 de enero de 2024, que reconoce la actuación de personas facilitadoras certificadas en los tribunales de justicia administrativa federal y locales, y permite tramitar estos procedimientos mediante tecnologías de la información.
“Hoy no sólo firmamos dos convenios. Hoy enviamos un mensaje claro: la justicia administrativa tiene que estar más cerca de la gente, hablar con mayor claridad y responder con mayor oportunidad”, expresó el magistrado presidente del TJACDMX, Andrés Ángel Aguilera Martínez, quien resumió el sentido del acto en una frase que bien podría gritarse desde una tribuna: “Cuando dos tribunales colaboran, gana la ciudadanía”.
Por su parte, el magistrado presidente del TFJA, Dr. José Ramón Amieva Gálvez, destacó el valor de la cooperación entre ambas instituciones y subrayó que los MASC “se convierten en una opción real de construcción de una solución a alguna disyuntiva, a algún litigio o alguna situación de afectación de derechos entre particulares y entre el gobierno”, con las personas facilitadoras encargadas de generar un procedimiento flexible, libre de formalismos, siempre bajo la observancia del juzgador administrativo.
El otro convenio: bases para jugar juntos a largo plazo
El segundo instrumento —el convenio marco, sin fecha de vencimiento— establece las bases generales de cooperación entre ambas instituciones y abre la puerta a futuros convenios específicos, como el del diplomado. Contempla, de manera enunciativa: la organización conjunta de cursos, talleres, diplomados, congresos, seminarios y presentaciones editoriales; el desarrollo de proyectos de investigación y análisis jurídico; el intercambio de publicaciones y materiales académicos; y la difusión solidaria de sus actividades mediante tecnologías de la información, siempre con absoluto respeto a la autonomía y naturaleza propia de cada tribunal.
Sobre el papel de los mecanismos alternativos, Aguilera Martínez fue claro en la estrategia de juego: “No se trata de sustituir a los tribunales, sino de ampliar las puertas de acceso a la justicia: resolver antes, resolver mejor y resolver con mayor cercanía”.
El seguimiento de los compromisos —el “medio campo” del acuerdo— quedó a cargo de un grupo de trabajo integrado por enlaces designados de ambas instituciones.
Dos convenios, un mismo objetivo: que la justicia administrativa capitalina llegue con más herramientas, más rápido y más cerca de la gente. El marcador de la colaboración interinstitucional sigue sumando.


