Mundial 2026

El Azteca rugió y México le dijo al mundo que llegó para quedarse

Julián Quiñones a los nueve minutos. Raúl Jiménez a los 66, con lágrimas incluidas. El Tri ganó 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026 y mandó un mensaje claro desde el primer minuto: esta vez es diferente.

12 de junio · Pumas

Hay partidos que se juegan con los pies y partidos que se juegan con el alma. El que México disputó este jueves contra Sudáfrica fue de los segundos. Ochenta mil personas en el Estadio Ciudad de México, cuarenta años de espera desde la última Copa del Mundo en casa y una selección que salió a la cancha sin miedo, sin protocolo, sin permiso para fallar.

El resultado lo resume todo: 2-0. Limpio, contundente y, para variar, histórico.

Quiñones abrió la puerta antes de que alguien esperara

El partido tenía nueve minutos cuando México ya ganaba. No fue un gol de rebote ni de circunstancia. Erik Lira presionó y recuperó la pelota cerca del área rival, Julián Quiñones la recibió dentro, giró y la metió entre las piernas del portero Williams con la convicción de quien lleva tiempo esperando ese momento.

El Azteca explotó. La deuda estaba saldada casi antes de comenzar.

No se conformó con ese gol. En el primer tiempo buscó el segundo en dos ocasiones, la más clara con un remate que se fue al poste izquierdo. En el segundo, probó desde larga distancia al ver al portero adelantado. Quería más. Esa hambre es exactamente lo que México necesita.

El medio tiempo y un susto que no pasó a mayores

México llegó al descanso con ventaja de un gol y con la sensación de que Sudáfrica no tenía respuestas. Los sudafricanos salieron desde su propio campo con la intención de reorganizarse, pero el segundo tiempo les duró cuatro minutos antes de perder a un hombre.

A los 49, Sphephelo Sithole derribó a Brian Gutiérrez cuando el atacante mexicano se escapaba solo hacia el arco. Tarjeta roja directa, primera expulsión del Mundial 2026, y el partido prácticamente resuelto.

Con diez rivales en cancha, sin embargo, México no liquidó el partido de inmediato. El Tri se acomodó, controló la pelota —57% de posesión en el cómputo final— y esperó el momento justo.

Mora entra a la historia y Jiménez llora

Al minuto 66, Javier Aguirre movió el banquillo y mandó al campo a Gilberto Mora. Lo que parecía un cambio táctico era en realidad un momento para los libros: Mora se convirtió en el mexicano más joven en disputar una Copa del Mundo y en el sexto jugador más joven en la historia del torneo, una lista en la que solo Pelé y otros cuatro nombres lo preceden.

No tuvo tiempo ni de acomodarse. Porque de inmediato, casi como si el partido hubiera esperado su llegada, llegó el segundo gol.

Roberto Alvarado, el “Piojo”, mandó un centro desde la banda derecha al segundo poste y Raúl Jiménez llegó al remate. Cabeza. Portería. Gol.

Lo que siguió no estaba en ningún guión. Jiménez corrió, levantó los brazos y lloró. Lloraba porque era su primer gol en una Copa del Mundo después de tres intentos anteriores. Lloraba porque se lo dedicó a su papá. El Azteca lo entendió sin que nadie tuviera que explicar nada, y respondió con un grito que debió escucharse desde Tepito hasta Satélite.

La nota amarga: Montes no estará ante Corea

En el minuto 90+1, con el triunfo ya guardado bajo llave, César Montes cometió una falta como último hombre cuando un rival se enfilaba al arco. Tarjeta roja. El “Cachorro” pagó caro el exceso y no podrá jugar ante República de Corea el próximo 18 de junio. Javier Aguirre tendrá que rehacer su zaga central para el segundo partido del grupo.

Sobre el final, Zwane también vio la roja para Sudáfrica. El partido terminó con nueve contra diez, aunque a esas alturas el marcador era lo de menos.

Lo que este resultado significa

México ganó un partido inaugural mundialista por primera vez en su historia. No había logrado ese hito en 1970, ni en 1986, ni en ninguna de las ediciones siguientes. Este jueves, en su propia casa, con su propia gente, lo hizo.

Dieciséis remates contra tres. Dos goles en el arco contrario. Cero en el propio. Y un estadio que tardará semanas en bajar la voz.

El Tri está en el Mundial. Y esta vez llegó en serio.

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