Se acabó el sueño. México dijo adiós a su Copa del Mundo en los octavos de final tras caer 3-2 ante Inglaterra en un Estadio Ciudad de México que vibró de principio a fin. El Tricolor lo dejó todo en la cancha, remó tres veces contra la corriente, pero los europeos fueron letales en los momentos justos.
Ni la tormenta eléctrica que retrasó el arranque logró bajar la temperatura de un duelo cargado de intensidad, emoción y drama en el Coloso de Santa Úrsula.
Bellingham castiga y complica la noche mexicana
El partido arrancó al límite. Una dura entrada de Declan Rice sobre Luis Romo marcó el tono del primer tiempo. México tomó el protagonismo, manejó la posesión e intentó instalarse en campo rival, pero Inglaterra golpeó donde más duele.
Al 36′, Bukayo Saka metió un servicio preciso al área y Jude Bellingham apareció con un cabezazo letal para abrir el marcador. Apenas dos minutos después, al 38′, un error en la salida mexicana fue aprovechado nuevamente por Bellingham, que firmó su doblete y puso el 2-0.
Pero este Tri no sabe rendirse. Al 42′, Julián Quiñones cazó un rechace de la defensa inglesa en una acción a balón parado y sacó un remate imposible para Jordan Pickford. El 2-1 metió a México de vuelta al partido antes del descanso.
Locura en el complemento: expulsión, penales y agonía
Para la parte complementaria, Javier Aguirre movió el tablero con el ingreso de Edson Álvarez por César Montes. Y al 53′, la ilusión creció: Inglaterra se quedó con diez tras la expulsión de Jarell Quansah.
Sin embargo, el fútbol tiene sus giros crueles. Al 57′, Tala Rangel derribó a Anthony Gordon dentro del área y Harry Kane no perdonó desde los once pasos para el 3-1. El “Vasco” respondió metiendo a Brian Gutiérrez y Santiago Giménez por Gilberto Mora y Luis Romo.
La sangre mexicana no dejó de hervir. Al 69′, un penal por falta de Kane sobre Brian Gutiérrez le puso el balón en el punto a Raúl Jiménez, que lo convirtió de forma excelsa para el 3-2. El estadio se volvió a encender y la ilusión siguió viva hasta el último suspiro.
El adiós en el último partido del Coloso
Pese al empuje del Tricolor en la recta final, el gol del empate nunca llegó. Inglaterra aguantó el vendaval y se llevó la victoria por 3-2 en lo que fue, además, el último partido disputado en el Estadio Ciudad de México.
México se despide del Mundial, pero lo hace peleando cada pelota hasta el final. La afición se queda con el orgullo de un equipo que nunca dio un balón por perdido.
¿Por qué importa?
Fue el cierre de una era: el histórico Coloso de Santa Úrsula bajó el telón mundialista con una despedida que mezcló nostalgia y coraje. Para el proyecto de Aguirre, la eliminación duele, pero deja lecturas, la fragilidad defensiva en los errores de salida y en las pelotas paradas rivales frente al carácter para levantarse tres veces, que marcarán el análisis de lo que viene para la Selección.


