Detrás de un comunicado de autocuidado casi siempre hay un incidente que se quiere evitar repetir. El que la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) publicó este domingo, horas antes del México-Inglaterra de Octavos de Final, no es la excepción: llega después de que cuatro personas murieran durante los festejos por la victoria de la Selección Mexicana contra Ecuador. La Fiscalía de la Ciudad de México abrió cuatro carpetas de investigación por esos decesos, ocurridos en la zona de Reforma, donde una de las víctimas permanecía sin identificar.
Ese antecedente, que el documento oficial no menciona de forma explícita, es la clave para entender por qué un partido de futbol amerita un despliegue institucional de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Dos riesgos que se suman: la multitud y la lluvia
La CNPC identifica dos factores de riesgo que coinciden este domingo. El primero es la escala: se trata de “uno de los eventos con mayor asistencia de la jornada mundialista”, con concentraciones no solo en el Estadio Ciudad de México sino en fan fests y pantallas públicas de todo el país, como la Glorieta Minerva y el Fan Fest de Guadalajara.
El segundo es meteorológico. El Servicio Meteorológico Nacional pronostica “lluvias fuertes de entre 25 y 50 milímetros en la Ciudad de México, y precipitaciones muy fuertes de 50 a 75 milímetros en al menos una docena de entidades”, entre ellas el Estado de México, Jalisco, Michoacán, Guerrero y Quintana Roo, con posibilidad de descargas eléctricas y granizo. La autoridad pidió a los asistentes acudir preparados con impermeable, ya que la lluvia complica la movilidad justo cuando más gente se desplaza.
Qué recomienda la autoridad
El grueso del comunicado es un catálogo de medidas prácticas divididas en tres momentos. Antes: planificar el traslado, llegar con anticipación para agilizar los filtros, portar identificación oficial, ubicar salidas de emergencia y módulos médicos, y acordar un punto de reunión con los acompañantes ante una eventual separación.
Durante: evitar empujones y no correr en accesos, mantener libres los pasillos, no subir a estructuras, vallas, pantallas o mobiliario urbano —una de las causas más frecuentes de caídas graves en celebraciones masivas—, y vigilar de cerca a menores y personas adultas mayores. La CNPC también recordó no ingresar con objetos restringidos: mochilas voluminosas, envases de vidrio, objetos punzocortantes, punteros láser o cinturones con hebillas grandes.
Después, en los festejos: moderar el consumo de alcohol, designar conductor responsable o usar transporte público, no emplear pirotecnia y respetar el mobiliario de monumentos y plazas. El número de emergencia 911 permanece disponible las 24 horas.
El subtexto: una celebración que ya cobró vidas
Lo relevante desde una lectura crítica no es la lista —estándar en cualquier evento masivo— sino el momento. Tras la eliminatoria ante Ecuador, la fiesta en las calles terminó con cuatro muertos y otras tantas carpetas de investigación abiertas, y eso convierte estas recomendaciones en algo más que un trámite protocolario: son una respuesta correctiva.
El comunicado insiste en una idea que funciona como su tesis central: “la pasión deportiva es plenamente compatible con el orden y la convivencia”. Es una afirmación que, leída a la luz de lo ocurrido días atrás, suena menos a eslogan y más a advertencia. El festejo mexicano ha demostrado que el riesgo no siempre está en el estadio ni en el rival, sino en lo que ocurre después del pitazo final, cuando la euforia se traslada a monumentos, glorietas y avenidas sin control de aforo.
Por qué importa
El caso ilustra una tensión creciente en la organización de eventos masivos en México: la seguridad de las concentraciones espontáneas —fan fests, glorietas, festejos callejeros— es mucho más difícil de garantizar que la del propio estadio, que opera con aforo, filtros y protocolos. Conforme la Selección avanza en el Mundial y crece la expectativa de un histórico quinto partido, esas congregaciones no harán sino aumentar de tamaño.
La apuesta de la autoridad es trasladar parte de la responsabilidad al ciudadano mediante el “autocuidado”. Es una estrategia razonable, pero también revela sus límites: ninguna recomendación sustituye a un dispositivo de control de multitudes en los puntos donde, tras el triunfo ante Ecuador, ya se contaron víctimas. La verdadera prueba del operativo no será el partido. Será lo que ocurra si México gana.


