Había un plan. Y el plan estaba funcionando.
Pumas sabía que no tenía para ganarle a Cruz Azul en tiempo regular con once contra once. No era pesimismo, era lectura: el empate a cero de la ida, la solidez defensiva de todo el semestre, el Olímpico lleno. El guion era aguantar, llegar a los tiempos extra, y ahí —con Keylor Navas entre los tres palos— ver qué pasaba. Y durante 88 minutos, el plan se cumplió.
Después, Uriel Antuna recibió la roja. Y todo se derrumbó.
Robert Morales abrió el sueño
El partido arrancó con Pumas empujando desde la necesidad. En el minuto 31, Robert Morales convirtió el primero de la noche y encendió el Olímpico Universitario como pocas veces se ha visto en una final. El gol valía el campeonato en ese momento.

Pero Cruz Azul no vino a CU a esperar. En el 54′, un pase filtrado de Charly encontró a Rotondi, quien mandó un centro raso que Rubén Duarte metió en su propia portería. Autogol. 1-1. El guion se complicó, pero Pumas siguió en pie. El empate devolvía la serie al mismo punto: había que aguantar 36 minutos más para llegar al alargue.
El plan sobrevivió hasta el 89′
Efraín Juárez movió el banco: Carrasquilla salió al 58′ para dar entrada a Trigos, Duarte —ya en shock tras el autogol— fue relevado al 71′ por Bennevendo, y López cedió su lugar a Ángel Rico en el 85′. El equipo resistía. Keylor Navas atajaba lo que llegaba. El reloj corría a favor.
Entonces llegó el 89′. Uriel Antuna vio la roja directa. Con diez hombres y en el último suspiro del tiempo reglamentario, Pumas perdió la única cosa que no podía perder: el escudo humano que necesitaba para llegar al 90+0 y después a los 120 minutos.
Rotondi, en el rebote, apagó CU
En el 90+5, Jorge Rodarte entró al área y disparó. El rebote le quedó a Rodolfo Rotondi, que se dio la media vuelta y de zurda mandó el balón al fondo de la red de Keylor. 1-2. Silencio en el Olímpico.
Todavía hubo tiempo para que Ángel Rico viera otra roja en el 90+7, pero ya no importaba. El partido había terminado cuando Rotondi giró.
Lo que deja esta final
Pumas llegó hasta aquí con la mejor ofensiva del torneo, eliminando al América y a Pachuca por el camino. Construyó uno de sus mejores semestres en años. Y en la final, durante 88 minutos, estuvo exactamente donde quería estar. No alcanzó.
Cruz Azul consigue su décima estrella y se convierte en el cuarto equipo de la historia del futbol mexicano en llegar a ese número. La octava para Pumas tendrá que esperar.
Duele más cuando estás tan cerca.


