El domingo 24 de mayo, a las 19:00 horas, el Estadio Olímpico Universitario será el escenario del capítulo definitivo del Clausura 2026. Pumas y Cruz Azul se verán las caras por tercera vez en una final, con la historia y los números apuntando hacia el cuadro de la UNAM.
Una fortaleza llamada CU
Los datos son contundentes: Pumas nunca ha perdido un partido de final en condición de local. En ocho ocasiones ha ganado y en seis ha empatado, con un saldo perfecto que convierte al Olímpico Universitario en una verdadera fortaleza cuando el título está en juego. Además, cuando los felinos han sido anfitriones del partido de vuelta, se han coronado en cinco de ocho oportunidades.
El precedente más reciente ante Cruz Azul en este escenario es alentador: en el Guardianes 2020, Pumas recibió a los cementeros en la vuelta de una liguilla luego de caer 4-0 en la ida, y logró una remontada épica que le dio el pase a la final. El domingo, la serie llega empatada 0-0, lo que coloca a los universitarios en una posición inmejorable.
El único asterisco en ese registro impecable llegó en el Apertura 2015, cuando Tigres igualó la serie en tiempos extra y se llevó el título en penales. En los noventa minutos, sin embargo, CU sigue siendo territorio invicto.
Lo que dice la historia entre ambos
Esta será la tercera final entre Pumas y Cruz Azul. En 1978-79, los cementeros se llevaron el título. En 1980-81, los auriazules tuvieron su revancha. Ahora, en 2026, se escribe el tercer capítulo de una rivalidad que va mucho más allá de la liga: en total, estos clubes se han enfrentado en 148 partidos incluyendo torneos largos, y en 26 ocasiones adicionales en copa, Concacaf, PreLibertadores, InterLiga y Segunda División.
En las eliminatorias de torneos cortos, el saldo favorece claramente a los universitarios: cinco series ganadas contra dos de Cruz Azul en siete enfrentamientos de fase final. Y cuando Pumas ha empatado a cero como visitante en la ida de una final, ha ganado el título en tres de cuatro ocasiones posibles.
Hay un dato específico que cobra especial relevancia: en las eliminatorias en las que Pumas igualó a cero en casa de Cruz Azul en la ida, los universitarios ganaron en dos ocasiones la vuelta, ambas por 3-2, en el Apertura 2002 y el Clausura 2004.
El momento de Cruz Azul genera dudas
Pese al dominio que ejerció en el partido de ida, los números recientes de Cruz Azul como visitante generan dudas. Los cementeros solo han ganado dos de sus últimos ocho partidos fuera de casa, y en finales su registro es aún más preocupante: apenas un triunfo en sus últimos ocho partidos de final, con cuatro empates y tres derrotas.
A eso se suma que en el juego de ida vieron cortada una racha de 24 partidos consecutivos de Liga MX con gol a favor, lo que habla de una noche en que la defensa auriazul y Keylor Navas les negaron todo.
Pumas llega en su mejor momento
Los felinos han perdido solo uno de sus últimos 13 partidos, y en CU su registro desde el 22 de octubre de 2025 es de ocho triunfos, cuatro empates y una sola derrota. Una solidez que, combinada con el regreso esperado de Adalberto Carrasquilla con más minutos en las piernas, hace pensar en un Pumas distinto al que se vio en la ida: uno que saldrá a buscar el título desde el primer minuto.
El último antecedente entre ambos en el Olímpico Universitario fue el pasado 14 de marzo, un empate 2-2 con goles de Juninho Vieira y un autogol de Wíller Ditta por los auriazules, y anotaciones de Nicolás Ibáñez y Carlos Rodríguez por los cementeros.
Una cita con la historia
Desde el título del Clausura 2011, Pumas ha disputado tres finales sin poder coronarse. Este domingo, con el Olímpico Universitario como escenario, con la historia a su favor y con una afición que empujará desde el primer silbatazo, los auriazules tienen en sus manos la oportunidad de terminar con quince años de espera.
La serie está abierta. El título espera. Y CU, como siempre, está listo para escribir otro capítulo de gloria auriazul.


