Cuarenta años. Diez Copas del Mundo. Generaciones enteras que crecieron escuchando la promesa del “quinto partido” como quien escucha una leyenda familiar que nadie ha visto cumplirse. Este lunes, en el mismo coloso de Santa Úrsula donde México celebró por última vez un triunfo de eliminación directa, aquel 2-0 sobre Bulgaria en 1986, con la chilena inmortal de Manuel Negrete, orgullo universitario, la Selección Nacional rompió el maleficio: 2-0 sobre Ecuador y boleto a los Octavos de Final del Mundial 2026.
Un arranque que no dio tregua
El equipo del “Vasco” Javier Aguirre salió a devorar el partido. Desde el silbatazo inicial, la presión alta mexicana asfixió la salida ecuatoriana y convirtió cada recuperación en una amenaza. El estadio, convertido en una caldera verde de tribunas repletas, empujaba cada pelota dividida como si fuera la última.
La recompensa llegó al minuto 22. Julián Quiñones, el hombre del torneo, se plantó en el área y resolvió con la frialdad de los delanteros que atraviesan un estado de gracia. El Estadio Ciudad de México se vino abajo.
Y cuando Ecuador apenas intentaba sacudirse el golpe, llegó el segundo. Al 31′, Raúl Jiménez firmó una definición de categoría para poner el 2-0 y, de paso, escribir su propio capítulo en los libros de historia: con 48 goles, el delantero igualó nada menos que a Hugo Sánchez, el máximo ídolo surgido de la cantera de Pumas, en la tabla histórica de anotadores del Tricolor. Ya solo tiene por delante a Enrique Borja (50), otro con pasado auriazul, y a Javier Hernández (52).
Madurez de equipo grande
La segunda mitad fue una lección de oficio. México bajó las revoluciones sin perder el mando del juego, hizo suya la pelota y desactivó sin sobresaltos cada acercamiento ecuatoriano. Lejos quedaron aquellas selecciones que se encogían con la ventaja en el marcador: este equipo defendió el resultado desde la pelota, no desde el miedo.
El cero en su portería, una constante en este Mundial, confirmó la solidez colectiva de un plantel que suma cuatro victorias en sendos partidos, pleno de puntos, en la tercera Copa del Mundo que se disputa en suelo mexicano.
Cuando Ecuador encontró por fin sus mejores minutos, ya en el cierre del primer tiempo, Raúl “Tala” Rangel se hizo gigante bajo los tres postes: un par de atajadas de jerarquía sostuvieron el 2-0 y apagaron cualquier asomo de reacción sudamericana.
Una noche para los libros de récords
La clasificación dejó registros que engrandecen la gesta. Gilberto Mora, con 17 años y 259 días, se convirtió en el segundo jugador más joven de la historia en arrancar como titular un duelo mundialista de eliminación directa; solo Pelé, con 17 años y 239 días, lo hizo a menor edad. Palabras mayores.
Quiñones suma ya tres goles en el certamen y tiene a tiro la cifra de Luis Hernández, autor de cuatro en Francia 98, la mejor cosecha de un mexicano en una misma Copa del Mundo. Y Roberto “Piojo” Alvarado escribió una página propia: ningún mexicano había repartido tres asistencias en Mundiales hasta esta noche.
La alineación: Raúl Rangel; Jorge Sánchez, César Montes, Johan Vásquez, Jesús Gallardo; Erik Lira, Luis Romo (Obed Vargas, 73′), Gilberto Mora (Brian Gutiérrez, 58′); Roberto Alvarado (Israel Reyes, 80′), Raúl Jiménez (Santiago Giménez, 73′) y Julián Quiñones (Orbelín Pineda, 80′).
El domingo, la cita con el quinto partido
El sueño sigue vivo y ahora tiene fecha: el domingo 5 de julio, otra vez en el Estadio Ciudad de México, el Tricolor disputará los Octavos de Final ante un rival por definir. Ganar significaría alcanzar, por fin, el famoso quinto partido en suelo propio.
Cuarenta años esperó México para volver a festejar una eliminación directa. Que nadie despierte a este país: el sueño apenas comienza.


