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Pumas, campeón de la fase regular: 36 puntos y un récord histórico

Los universitarios aplastaron 2-0 a Pachuca con diez hombres y se coronaron líderes generales del Clausura 2026 con la mejor marca de puntos en la historia del club en torneos de 17 fechas. El Nido ya tiene hambre de Liguilla.

27 de abril · Pumas

El Estadio Hidalgo fue testigo este domingo de algo que la afición universitaria llevará grabado por años: Pumas cerró el Clausura 2026 con una victoria de 2-0 sobre Pachuca, alcanzó los 36 puntos y se coronó líder general del torneo, superando a Guadalajara por diferencia de goles. No es solo un primer lugar: es el mejor registro de puntos en la historia del club en torneos de 17 jornadas, y el segundo mejor promedio de la era de los torneos cortos.

Antuna de cabeza y Pachuca en caída libre

Cuatro minutos. Eso tardó Pumas en poner el partido de su lado. Robert Morales cobró un tiro de esquina, la defensa hidalguense rechazó mal y Uriel Antuna aprovechó el caos para rematar de cabeza con precisión al 4′. El 0-1 fue un mazazo para los Tuzos, que apenas estaban encontrando el ritmo del partido.

Un minuto después, la noche se complicó aún más para Pachuca: Brian García fue expulsado al 5′ por agredir a Rodrigo López. Con diez hombres y un gol abajo desde el inicio, el guion del partido quedó escrito antes de que terminara el calentamiento.

Morales desde los once pasos y ventaja histórica al descanso

Pumas administró la ventaja numérica con madurez y sin prisa. El premio llegó en el último suspiro del primer tiempo: falta sobre Jordan Carrillo dentro del área pachuqueña, penal señalado y Robert Morales al punto de los once pasos. El delantero no tembló y envió el esférico al fondo de las redes al 45′. El 0-2 al descanso era un resultado que sabía a título.

Cuatro triunfos seguidos y el invicto local de Pachuca, rotos

Con la ventaja asegurada y el liderato prácticamente en el bolsillo, Efraín Juárez realizó los cambios necesarios para dosificar esfuerzos de cara a la Liguilla. Pumas no sufrió, no especuló innecesariamente y controló el encuentro con la solvencia de un equipo que sabe lo que vale. El pitido final desató la celebración: cuatro victorias consecutivas para cerrar la fase regular, ocho partidos sin conocer la derrota, y el invicto como local de los Tuzos en este semestre, roto.

📚 Fuentes Consultadas